Caida de los mercados mundiales, degradacion de la economia norteamericana, recesion, inflacion, CRASH!
Son algunas de las palabras que hemos estado escuchando estos días en la televisión y en otros medios de información.
¿Pero en la práctica que significa eso para mi negocio?
Para muchas personas, especialmente para muchos empresarios es dificil establecer una relación entre la política y su negocio o entre las bolsas de valores y sus empresas.
¿Existe una relación? Y si es así, ¿cómo me podría afectar?
Por ejemplo, si un pequeño empresario ve en las noticias que la economía americana ha sido degradada por una agencia de crédito internacional, pensará que eso es algo muy lejano, que sólo afecta a las altas esferas políticas y a las grandes corporaciones, pero no a él. O si escucha que países europeos, como Italia o España están al borde de la bancarrota, dirá pero ¿y eso que tiene que ver conmigo?.
Bueno, SI tiene que ver y SI le va a afectar.
Por decirlo de manera simple: En el mundo globalizado en el que vivimos, los países interactúan -entre otras formas– de manera comercial; es así como una compañía alemana por ejemplo, produce carros para el mercado americano y una compañía americana produce computadores para vender en Europa. La demanda de esos productos en uno u otro lado del mundo permite no sólo que esas empresas vendan, sino que además hay muchas otras que se beneficien con el intercambio, por ejemplo la compañía que produce partes, la que vende materiales o la que hace el transporte. Todas ellas generan empleos y poder adquisitivo, eso permite a su vez que otras empresas también vendan sus productos y así se mueve la economía.
En otra esquina están los inversionistas que son los que “prestan“ dinero a las compañías para que inviertan en nuevos proyectos, para entrar en un nuevo mercado o para construir una nueva planta. Las compañías emiten las llamadas acciones, que se transan en las bolsas de valores. Digo “prestan“ porque es funciona igual que un préstamo, los inversionistas al comprar acciones en la bolsa de valores, actúan como prestamistas, las compañías son los prestatarios, las acciones son el principal y los dividendos generados son los intereses.
En una tercera esquina están los gobiernos que necesitan financiamiento para llevar adelante una reforma o la construcción de una calle, etc. Lo que hacen es emitir unos documentos que se llaman Bonos de Gobierno o Bonos del Tesoro. Un inversionista (que puede ser una persona privada, una institución o incluso otro país) compra estos valores a un determinado plazo y a una determinada tasa de interés. Es decir le “presta“ dinero al gobierno y éste se compromete a devolverle la misma suma con intereses en un período determinado. Las tasas de interés pueden ser fijas o variables.
En una economía activa este proceso se desarrolla casi automáticamente: las personas compran, las empresas venden y se genera trabajo. Pero supongamos que se cae en una recesión, entonces se produce un desbalance: la demanda disminuye, las empresas no venden suficiente, comienzan los despidos, baja el poder adquisitivo, otras empresas son arrastradas a la misma situación y se produce una espiral que va atrapando a más y más negocios y a más familias.
Lo mismo pasa a nivel de países: Supongamos que en otro país hay problemas económicos, la demanda de los productos americanos disminuye, por lo que la empresa en USA debe reducirse en personal y capacidad, reduce el número de proveedores y con eso comienza a arrastrar a otras compañías. Entonces se dice que el problema económico del otro país ha sido „exportado“ a Estados Unidos.
El gobierno debe intervenir. ¿Cómo? Mediante incentivos económicos o implementando proyectos que permitan la creación de empleos. La idea es que no se produzca estancamiento. Los gobiernos también pueden reducir los impuestos y las tasas de interés de la Reserva Federal o Bancos Centrales para permitir que haya más flujo de dinero en el mercado. Es decir, el gobierno se endeuda y al mismo tiempo reduce sus ingresos, con la esperanza de que la economía se recupere pronto y vuelva a su balance. Pero si esto no ocurre, el gobierno debe ampliar los beneficios de impuestos, adquirir mas deuda – comprometiéndose a pagar más intereses – para finaciar nuevos proyectos y mantener a las personas trabajando. Cuando hablamos de Billones de Dolares, el monto correspondiente a intereses es inmenso. Los políticos se mueven en aguas peligrosas porque por un lado reducen los ingresos y por el otro aumentan los egresos del Gobierno. Hemos oído en el último tiempo muchas veces decir que Washington esta gastando demasiado dinero. Pero eso es lo que se enseña en las Universidades, que en períodos recesivos, los gobiernos están llamados a intervenir en la economía y evitar el estancamiento. Eso explica porque las bolsas de valores explotan de alegría cuando el Gobierno anuncia un nuevo estímulo económico o cuando la Reserva Federal reduce las tasas de interés.
Cuando no se ven perspectivas de que la situación del país va a mejorar, los inversionistas se ponen nerviosos y quieren que el gobierno les explique como piensa pagarle lo que les debe. Ahí cobran más atención las agencias de crédito internacionales, que son agencias independientes que evalúan a los países, sus ingresos y capacidad de pago – entre otros aspectos. En el caso de Estados Unidos las agencias de crédito ven en la clase política una gran dificultad para ponerse de acuerdo, ya que unos quieren ir por un camino y otros por otro, al punto de poner al país al borde de la bancarrota. Las agencias de crédito tampoco ven medidas para reducir el endeudamiento, entonces lo que hacen es degradar el rating del país de AAA a AA+. Eso significa que al gobierno le será más dificil conseguir financiamiento, ya que menos inversionistas estarán dispuestos a correr riesgos de que el país un día se declare en bancarrota y los que estén dispuestos a correr ese riesgo, querrán que se les dé un incentivo adicional, es decir que se les pague una mayor tasa de interés.
De la misma manera, aquellos que invierten en las bolsas de valores y “prestan“ dinero a las compañías verán en la falta de una política económica sustentable, un factor de riesgo adicional y posiblemente algunos de ellos decidirán poner su dinero en algún otro país. Eso quiere decir que habrá menos inversión. Entonces, la nueva planta que la compañía quería abrir ya no se abrirá, tampoco entrará en el nuevo mercado y no se podrá financiar la compra de esa nueva maquinaria ni todos esos nuevos proyectos que generarían empleos y dinero. El acceso a crédito para las empresas será más dificil y más caro. Se deberá pagar más por esos préstamos adquiridos anteriormente a tasas de interés variables, lo que también puede generar inflación. Muchas personas perderan sus empleos y/o sus beneficios y muchos otros se verán en la necesidad de ahorrar ante la incertidumbre, habrá una mayor pobreza e incluso un aumento en la delinquencia.
Aunque siempre hay rubros que no se ven afectados y por el contrario se benefician con este tipo de escenarios, si usted es empresario debe calcular con una reducción de las ventas y aumentos en los costos de insumos. Ahora la pregunta es: ¿está preparado para ello?
Que Dios les bendiga y hasta la próxima.